El Mar Menor muere…

 Recientemente y de nuevo ha salido en todos los medios de comunicación la muerte por contaminación de toneladas de peces en el Mar Menor, por ello me he visto casi en la obligación de realizar esta publicación, a modo de denuncia pública del estado de dicha laguna, a continuación el relato:

En mi infancia íbamos un par de veces cada verano para visitar a unos familiares que en época estival vivían en Los Urrutias, una pedanía de Cartagena.

Recuerdo perfectamente bañarme y bucear con varias especies, entre ellas el famoso y precioso caballito de mar o Hippocampus hippocampus, un pez muy peculiar que necesita de aguas limpias, saladas, templadas y libres de por ejemplo nitritos. Como curiosidad decir que son los machos los que dan a luz y se ocupan del cuidado de las crías. Además son peces que nadan erguidos y usan su cola prensil para sujetarse a corales o algas. 

Hace un mes visitamos el mar Menor, la laguna salada más grande de Europa, separada del Mar Mediterráneo por una estrecha franja de arena de 22 kilómetros de largo y entre 100 y 800 metros de ancho, denominada La Manga del Mar Menor.

Nada más llegar y sin bajar las ventanillas ya observamos un color de agua marrón-verdoso que no presagiaba nada bueno, el bajar la ventanilla ya nos confirmó que el olor que emanaba del lugar estaba enrarecido y provenía del viento de levante que lógicamente venía del mar.

Ese día íbamos dispuestos a bañarnos, pero como se puede observar en las imágenes el lugar no invitaba nada a ello, incluso han tenido que hacer largas pasarelas para intentar introducir a los incautos bañistas lejos de la costa y lejos de la espuma y fango pestilente que allí se encuentra. Eso es desagradable, pero más lo es, el encontrarte con estupor que se atreven a colocar cartelería informando de las diferentes especies que allí habitan, incluido el caballito de mar ya mencionado, e incluso nacras (ya casi del todo extinguidas por un parásito), de forma descarada, insolente y mentirosa nos colocan fotografías de flora y fauna de aquel lugar que poco a poco y casi sin control languidece entre competencias y disputas entre diferentes administraciones y empresarios que han provocado su eutrofización. 

Espuma y fango en la orilla
Pasarelas colocadas para alejarnos de la orilla

A continuación, mostramos la cara y la cruz de la cartelería allí expuesta, por un lado la información utópica que muestra la administración y por otro la indignación vecinal con más o menos razón que muestra la situación real de aquel lugar.

Me entristece mucho no haber podido mostrar a mis hijos un lugar bello, lleno de vida, curioso y que hubiera sabido convivir con la agricultura, turismo e intereses económicos varios, no, no hemos podido, sabido o querido.

Esperamos un final feliz para el MAR MENOR.